26 enero, 2021
El gato Ocicat

Perla rara, el ocicat es una raza nueva, difícil de encontrar incluso en una muestra felina. Quienes lo conocen lo consideran un animal extraordinario: un gato doméstico que es la perfecta reproducción del felino salvaje.

Los orígenes

Según Fernand Méry, «Dios ha hecho el gato para dar al hombre el placer de acariciar al tigre». Con este homenaje parece anunciar el nacimiento del ocicat, un gato que debe su manto manchado al hecho de ser la perfecta reproducción en miniatura de los grandes gatos salvajes y en particular del ocelote (Felis pardales). Sin duda, su fascinación por este gran felino fue lo que condujo a los criadores norteamericanos a llevar a cabo un programa de creación de la nueva raza. En efecto, el desafío lanzado por Virginia Daly fue obtener un sujeto que fuera la copia doméstica del felino salvaje. A decir verdad, es preciso decir que la intención inicial era otra: obtener un abisinio con las puntas del siamés.

A tal fin Daly acopló a su campeón abisinio con una siamesa seal point. La primera carnada fue desalentadora: los gatitos eran todos abisinios. Pero el acoplamiento de una hembra de esta nidada con un siamés chocolate point, en vez de dar un abisinio siamés, como se esperaba, permitió el nacimiento, en 1964, del primer ocicat, bautizado Tonga. Este presentaba el agutí típico de los abisinios (cada pelo tiene una o más bandas de color) y el manto tenía manchas de un asombroso dorado sobre fondo marfil. Tonga, ignorado por los criadores, fue cedido como animal de compañía, pero la segunda carnada (de idéntico origen) fue mirada con otros ojos: la belleza de los gatitos ya no podía pasar inadvertida.

El ocicat, una sutil mezcla de siamés y abisinio

Desde entonces se puso en marcha un serio programa y muchos criadores norteamericanos se dedicaron al ocicat. En un primer momento la nueva raza fue cruzada con abisinios, siameses y american shorthair (el equivalente del gato europeo). Luego, terminada la fase de los intentos, fue establecida muy pronto una reglamentación. Actualmente las modalidades de cría están claramente definidas; desde mayo de 1986 sólo están autorizados los cruzamientos con abisinios, necesarios para mejorar el tipo y para enriquecer el pool génico.

Exactamente como el persa con el exotic shorthair, el ocicat es cruzado con el abisinio cada dos o tres generaciones. A pesar de que son numerosos los amantes de la belleza de este gato, los norteamericanos siguen siendo, prácticamente, los únicos interesados en el perfeccionamiento de la raza. En Europa, el número de criadores es aún muy restringido: de uno a cuatro por nación.

En resumen, el ocicat apenas está dando los primeros pasos en la historia felina. Se difunde lentamente y con dificultad, sin duda a causa de su gran semejanza con el mau egipcio. Está reconocido en la categoría de «campeonato» de la CEA (Cat Fanciers’ Association),

El macho participa en el parto

La raza es tan reciente que no se pueden hacer discursos genéricos sobre las características comportamentales del ocicat. Entrando en la categoría de los «gatos-perro», seduce por su extremada fidelidad y desconcierta por sus bruscos accesos de independencia. Puede optar por captar hasta la más mínima señal de atención hacia él, pero también ignorar a su amo durante horas… y, en cualquier caso, es siempre él quien decide.

Muy activo y participativo, el ocicat es capaz de las más sutiles astucias para atraer la atención. Sagacísimo, aprende por imitación a abrir puertas, neveras… y como el abisinio, al que se parece mucho, tiene fama de ser prepotente, e incluso tirano. Pero como el abisinio hace muestra de efusiones hasta exageradas: está siempre entre los pies cuando menos lo esperamos, sólo deseoso de compañía humana. Tierno y expansivo, es un gato con el que es fácil vivir.

Al haber heredado del siamés un pronunciado gusto por el diálogo, maúlla frecuentemente en todas las tonalidades, conoce perfectamente el arte de hacerse querer y reclama la atención con trémolos de la voz. Muy sociable, aprecia la compañía de los demás gatos, de los niños y de los perros, a condición de que esté acostumbrado desde pequeño.

cachorros de gato ocicat

Este gato verdaderamente asombroso sorprenderá incluso a los más expertos. En efecto, el ocicat macho no sólo comparte con la hembra la educación de los pequeños (un comportamiento, éste, común a algunas especies felinas), sino que incluso participa, de manera activa, en el parto. Vuelto más tierno con la hembra durante la gestación, muy bien puede participar activamente en el nacimiento. Algunos sujetos incluso llegan a cortar el cordón umbilical con los dientes y a lamer a los pequeños apenas salidos del vientre de la madre. Son raros los criadores que han podido asistir a escenas de este tipo. Pero si el ocicat alberga tales emociones, no se puede más que envidiarlos por haber elegido a este gato.

El color agutí

“Agutí» es una palabra de origen indio que indica a un roedor de la América del Sur. Ésta ha sido elegida por los genetistas para calificar un tipo de gen (agutí), que hace que cada pelo no sea de un único color sino que tenga la punta negra y un número variable de bandas de color amarillo que lo atraviesan. Este pelo gris amarillento se encuentra en distintas razas de gatos y en otras especies animales, como el conejo o el ratón.

En el ocicat, el dibujo corresponde al de un gato ticked. Se aprecian los anillos incompletos alrededor del cuello y de las patas: cuanto más incompletos son los anillos mejor es el dibujo; las salpicaduras redondas, más exactamente en forma de huella de pulgar bien delimitada, tienen que formar columnas de manchitas a la altura de la espina dorsal, que empiezan al nivel de los hombros y se desarrollan hacia la cola. Las salpicaduras se dividen en los hombros y en la parte trasera, extendiéndose a lo largo de las cuatro patas lo más abajo posible. En cada lado del tronco, son apreciables manchitas de tamaño superior bien dibujadas, que recuerdan de manera sutil el dibujo del tabby blotched. En el mejor de los casos alternan en la cola anchas pinceladas con salpicaduras. La extremidad de la cola tiene que acabarse con un color liso, más oscuro.

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