22 abril, 2021
Habituando a tu gato a la correa

Hay que enseñarle a caminar con correa? Es una pregunta bastante sorprendente tratándose de un gato. Habituarlo a ir atado puede ser útil en todas aquellas situaciones en las cuales existe el riesgo de que el gato pueda escaparse: paradas durante un viaje en automóvil, exploración de un nuevo ambiente, etc

La hermosa imagen del gato libre y salvaje aun no ha acabado de suscitar toda clase de interrogantes. Cuantos propietarios no se preguntan: «Mi gato soporta estar encerrado en un apartamento durante todo el día?». O también: «No es cruel imponer a un gato un estilo de vida que no es el suyo?».

gato paseando con arnes
Aunque no sienta bien a su naturaleza libre e independiente, el gato se acostumbra con cierta facilidad a la correa. En la foto, Lula dando un paseo

Estas preguntas recurrentes no toman en consideración la capacidad del gato de adaptarse perfectamente a la vida doméstica; casi seis mil años de relaciones con el hombre lo han habituado a nuevas y diferentes condiciones de vida. Un sujeto que no ha tenido la ocasión de salir puede ser totalmente feliz si tiene una buena relación con su amo. No sirve de nada, pues, enseñar al gato a caminar con correa con el único fin de poderle ofrecer el paseo cotidiano del que de otro modo estaría privado, es más, esta práctica no respeta en absoluto su naturaleza tan independiente y orgullosa.

Además, en la ciudad el ruido de los coches y la presencia de los perros son factores en contra de esta solución. No solo el gato no apreciará este tipo de salidas, sino que, aun peor, es posible que reaccione mal y que busque abrigo en el primer refugio que encuentre. A continuación, la persona que intente hacer salir al animal asustado de su providencial escondite tiene todas las probabilidades de recibir algún arañazo en las manos. Resultado: lo que habría debido ser tornado como un signo de atención por parte del amo, para el gato sera solamente un feo recuerdo que olvidar lo antes posible.

Un medio para desplazarse con el propio gato

Sin embargo, poder llevar de paseo al propio gato con una correa puede ser útil, porque para efectuar determinados desplazamientos es indispensable tener un perfecto control del animal. Es sabido que el gato tiene fama de actuar siempre y solamente por su cuenta…Raramente escucha lo que se le dice, ya que sabe muy bien los limites que no debe superar.

Este comportamiento extraño es indudablemente la clave de su fascinación, pero a veces corre el riesgo de provocar situaciones peligrosas.

En realidad, los motivos por los cuales es preciso saber sujetar con correa a un gato no faltan. Desestabilizados por un inesperado desplazamiento, los gatos tienen a menudo reacciones imprevisibles.

Así, a falta de las debidas precauciones, una simple visita al veterinario puede convertirse para el amo en una tarea terrible. En la sala de espera no es raro oír que un gato maúlle, ni ver un zarpa vengadora saliendo de un cesto de mimbre… Algunos gatos, presas del pánico, se aferran desesperadamente a la ropa de su amo o se meten a toda velocidad por la primera puerta abierta a la calle.

Es necesario saber que los gatos, inquietos por naturaleza, soportan mal los viajes y no aprecian en absoluto dejar su territorio, es más, esto los pone terriblemente nerviosos.

La correa permitirá dominarlos más fácilmente y, por el mayor campo de acción que les permite, tenderá a tranquilizarlos. Cuando se parte de vacaciones, por ejemplo, los largos trayectos en coche son a menudo mal soportados por nuestros pequeños compañeros. Un gato habituado a caminar con correa aprovechará las paradas para recuperarse…y puede ser que hasta acabe por pedir continuar el viaje.

Para fijar la correa es mejor utilizar un arnés que impida que el gato camine hacia atrás, en vez de un simple collar.

Amaestrarlo con dulzura

Ante todo es preciso tener presente que para el gato caminar con correa es algo completamente innatural. Pero, si por distintas exigencias (viajes,traslados, etc.), se hace necesario enseñar al gato a caminar con correa, la cosa es relativamente sencilla, siempre que se haga con dulzura. La primera etapa consiste en habituar al animal a la presencia de la correa. Luego se empezará el amaestramiento con una correa ligera (o una simple cuerdecilla) durante algunos minutos al día.

Es posible y más que justificado que al principio tenga algunas manifestaciones de irritación, pero muy pronto no prestará ninguna atención al arnés. El amo podrá entonces empezar a sostener la correa o la cuerda, animando al animal a seguirlo durante pequeñas distancias, de un sitio al otro. Por lo que se refiere al amaestramiento, existe una regla de oro: la paciencia. Suceda lo que suceda, es inútil ponerse nerviosos: en otras palabras,es mejor evitar tirar de la correa.

Y vuestros gatos? Saben pasear con correa?

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