22 septiembre, 2021

El Gato en los comics

Periódicos, revistas y tebeos: el gato tiene éxito en todas partes. ¿Quién no conoce a estos adorables personajes, a menudo simpáticos, pero gruñones (Tom o Silvestre), holgazanes (Gardfield), dotados de inventiva (Félix) a o transgresores y rebeldes (Fritz)?

El «gato de los cómics» gusta por sus cualidades, pero sobre todo por sus defectos y nadie, salvo Piolín, podría decir: «Feo gatazo, ¡te odio!».

Cuando George Herriman, aún aprendiz de panadero, puso en broma un ratón muerto en la masa de la que se convertiría en una fragante hogaza, por lo cual fue despedido, no podía ciertamente imaginar que precisamente un ratón y su enemigo número uno, un gato, se convertirían en el objeto de su fortuna.

Descubrió que de la unión de su habilidad como dibujante y su sentido del humor nacían divertidas tiras, que le permitieron sobrevivir dignamente y hacerse bastante famoso. Como protagonista de sus primeras tiras eligió precisamente a un gato y lo llamó Krazy-Kat.

Las primeras aventuras de Krazy-Kat aparecieron en 1910; gato desconcertante, guitarrista y cantante, fue acompañado en sus vicisitudes por un ratón, de nombre Ignatz, que es además el objeto de amor del simpático gato-cómic. Krazy-Kat, de sexo incierto para algunos, con seguridad de sexo femenino para otros (lectores más atentos), ama desesperadamente al ratón Ignatz, que sistemáticamente lo humilla, lo persigue, lo ridiculiza con bromas mezquinas y que inevitable y repetidamente golpea con un gran ladrillo la cabeza del pobre gato/a.

Pero él (el gato) no se venga jamás, al contrario, sufre con «candor», en un mundo totalmente suyo hecho de buenos sentimientos y de idealismos, las persecuciones del desagradecido amado, convirtiéndose, precisamente por la fuerza de su puro amor, en un tierno favorito del público. En el escenario no ciertamente fastuoso de Coconino, en Arizona, Krazy-Kat resiste durante nada menos que 53 años y apasiona a millones de lectores con sus divertidas desaventuras amorosas.

Seguro de haber emprendido con el personaje-gato un camino de éxito y de consensos, en los años veinte Herriman inventó otro cómic «con forma y semblante» de gato: Pussy Strip es el título de este cómic y el gato, esta vez, es declaradamente de sexo femenino. El nombre de la cautivadora gatita es Nehitabel, tiene origen egipcio y es nada menos que la reencarnación de Cleopatra. Vive a orillas del Nilo y lleva una vida sedentaria y rica de sueños comiendo flores.

Pero en los mismos años otro cómic con forma de gato, ideado y dibujado por Otto Mesner y Pat Sullivan. el popularísimo Félix, se asomó con prepotencia a las tiras cómicas, haciéndose inmediatamente popular ya desde sus primeras publicaciones, que aparecieron en 1923. Se hizo famoso y amado, quizá también por su dinamismo, pero más bien por sus dotes (es astuto, simplón pero siempre alegre y buen amigo).

En el mundo de Félix el Gato todo es posible, su fantasía e ingenio hacen que todo se pueda transformar: un signo de admiración se convierte en una canoa y dos signos de interrogación en un cómodo par de patines de hielo, dos nubes y una rama, se transforman en una bicicleta y un cuarto de luna en una tumbona.

Quizá su éxito, conquistado en los años de crisis, se debe precisamente a su optimismo, a la confianza en el porvenir, a la capacidad de adaptarse a las dificultades. Félix fue el primer dibujo animado sonoro y fue elegido como mascota por Lindbergh para su travesía atlántica.

Otro gato, quizá un poco menos gato en su semblante y poco felino en sus maneras, pero no por esto menos popular, salió prepotentemente a escena en esos mismos años: el gordo, torpe y feo Pata de Palo, que nació en 1928 después de años de estudio, del animalesco mundo antropomorfo de Walt Disney. También él tiene, como todo auténtico gato, un respetable enemigo-amigo al que vencer, atropellar y aniquilar y por el que es, por el contrario, inexorable y grotescamente batido, vencido y atropellado.

gato krazy kat
Krazy Kat recbiendo un ladrillazo de su amado

Y es probable que ésta sea la razón de su éxito: en un mundo de personajes aparentemente -perfectos-, siempre coherentes, a veces incluso antipáticos en su infalibilidad y precisión, Pata de Palo es un personaje auténtico y sincero, con sus lados débiles siempre evidentes y listos para traicionarlo.

El Pata de Palo actual, el que todos conocemos, no es, sin embargo, el original: inicialmente, tenía un muñón que fue sustituido por una más moderna y eficiente prótesis y la cara torva del principio fue embellecida con una cautivadora sonrisa por el temor de que su acentuada diversidad respecto de un mundo de gatos sonrientes y agraciados no fuera apreciada.

También su mujer, Trudy. fue introducida más adelante para enriquecer en simpatía a este personaje, puesto que sus fechorías, en perjuicio del amado Mickey, corrían el riesgo de reducirla a nada. Las desventuras de un pobre gato no acaban aquí: si en la realidad el gato consigue casi siempre superar a un ratón, al menos en los cómics los ratones han sido vengados.

Tom, el gato que Hanna & Barbera idearon en 1939, es el clásico gato de casa que se gana su escudilla “cotidiana” manteniendo alejados a los ratones del amado hogar. En aquellos tiempos el gato de compañía aún era una realidad muy lejana y un gato recibía hospitalidad y comida sólo si asumía la tarea de cazar ratones.

Con las aventuras de Tom y Jerry los ratones de todo el mundo podían finalmente sentirse vengados: a pesar de la constancia de Tom, Jerry y su colega no sólo consiguen salirse con la suya, sino que incluso se divierten persiguiendo al desgraciado gato que de «verdugo» pasa a ser víctima de todas las diabluras tramadas por los dos ratoncitos.

No mejor es la suerte de Silvestre, acompañado por el pérfido Piolín, el canario amarillo de vocecita persuasiva y llorosa y con la inteligencia de un águila. Piolín es cruel: no sólo no se deja capturar nunca, sino que provoca a Silvestre cada vez que se le presenta la ocasión por el sólo placer de hacerlo castigar por la vigoroso viejecita.

La Revancha del Gato

Finalmente, hacia mediados de los años sesenta, el gato gritó venganza y lo hizo de un modo terrible: Fritz, el gato de Robert Crumb, fue el portavoz de una juventud americana contestataria y a la deriva.

Enfrentado a todas las normas sociales, rebelde, cínico, transgresor, muy activo sexualmente, fumador de cigarrillos de marihuana y organizador de orgías, videodependiente y lascivo, Fritz se convirtió también en el protagonista de una película prohibidísima, no sólo por sus contenidos eróticos y anticonformistas, sino también por algunas alusiones descaradamente racistas.

Por eso Walt Disney, inmediatamente después de la experiencia de Fritz, cuya popularidad duró poco, lanzó a los Aristogatos: intuyó que el filón del gato era sin duda bueno, pero también entendió que era necesario representarlo con caracteres de dulzura, ironía, protagonista de travesuras, pero inocentes y no subversivas.

Así, Duquesa y Romeo, junto con su simpática carnada (Bizet, Matisse y Minou) despertaron, gracias a sus dotes de bondad y a sus nobles sentimientos, la gatofília de grandes y pequeños, invadiendo el mundo entero con sus representaciones.

el gato garfield

Menos acaramelado, pero igualmente cautivador, es Garfield, gatazo americano inventado por Jim Davis. Su éxito fue inmediatamente estrepitoso. Este gato burlón, atigrado, de cara «insolente», formas redondeadas, sonrisa bigotuda y mirada de quien «se las sabe todas» es también ruidoso y prepotente pero irresistiblemente simpático.

Sus máximas son célebres en todo el mundo. ¿Quién no recuerda al menos alguna? «Los gatos son invencibles», «Soy gordo y perezoso y estoy orgulloso de ello», «Un gato no pide, toma». Y estos lemas no son letra muerta, ya que el gatazo los lleva a la práctica por todos los medios, ante todo con su habilidad pugilística.

Garfield es reproducido en gadgets, camisetas, carteles, papel de cartas y toda suerte de objetos y aparece cada día en 1.150 periódicos norteamericanos. ¡Su creador ha ganado, en royalties, en un solo año, nada menos que 180 millones de pesetas! Bueno, como dice el mismo Garfield: «¡El gato es invencible!».

Hoy en dia tenemos un muy digno heredero del gato naranja, se trata como muchos se imaginarán, del gato de Simon, Simon’s Cat, que si bien no tiene nombre conocido, es una autentica estrella en Youtube, desde donde nos deleita con sus gatadas.

En España (y el resto del mundo gracias a internet) podemos disfrutar de los comics de Miau Comics un web comics donde si bien ellos son los protagonistas es visto desde el lado de los humanos, que debido al éxito ha conseguido ser editado en papel.

Miau Comic
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