22 septiembre, 2021

El gato Bobtail Japonés

Con su cola cortísima de pelo denso en forma de crisantemo, las patas posteriores más altas que las anteriores y sus grandes ojos rasgados, el bobtail japonés exhibe su originalidad con una discreción totalmente asiática.

Los orígenes

Antes de establecerse, hace más de mil años, en las islas japonesas, el bobtail fue ciertamente continental. Sin duda venido de China, hizo su aparición en el país del Sol Naciente de una manera bastante extraña… En efecto, dice la leyenda que los primeros en llegar fueron gatos completamente negros, seguidos de gatos completamente blancos y por último de gatos completamente rojos… Así nació el «mi-ké» —que significa tricolor en referencia a su pelaje negro, rojo y blanco—, el que hoy se llama bobtail (cola corta). Para los japoneses, este gato se convirtió enseguida en una especie de talismán. Poseer uno equivalía a conjurar la mala suerte y a expulsar los malos espíritus. Protector de los marineros Sobre un templo de Tokio aparecen numerosos ejemplares con los rasgos de Mannekino, una pequeña y adorable gata. Con la pata levantada en señal de bienvenida, invita al viajero a detenerse en recogimiento y a entrar para rezar y para encontrar la paz interior.

gato bobtail japones

El bobtail era también el genio protector de los marineros. Una embarcación no se aventuraba a salir al mar si no tenía a bordo un gato tricolor negro, blanco y rojo. El presentía la aproximación de una tormenta, permitiendo así que los marineros llegaran a tierra firme… Este animal, verdadero amuleto en Japón, tuvo dificultades para cruzar las fronteras niponas. Los habitantes, muy celosos de su pasado y de sus tradiciones, eran reacios a exportarlo. Pero gracias a la constancia de una criadora norteamericana, Judy Crawford, estos gatos llegaron primero a Estados Unidos y luego también hasta nosotros, al viejo continente. Llegada a Japón inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, la señora Crawford se hizo cargo de un notable número de gatos abandonados a consecuencia de las devastadoras destrucciones del conflicto. Esta criadora experimentó literalmente un «flechazo» por el «gato crisantemo», llamado así por su minúscula cola doblada sobre sí misma, como la flor abierta del crisantemo cultivado por los japoneses. Judy Crawford se hizo amiga de una pareja de criadores, quienes, después de muchas dudas, aceptaron cederle un macho y una hembra. En 1956 la tenaz Judy abrió su propio criadero… Trabajó duramente para obtener y fijar la coloración «mi-ké», pero debió esperar diez años antes de conseguir la autorización para exportar los bobtail a Estados Unidos. Por fin, en 1968, expidió nada menos que treinta y ocho gatos de una sola vez. Los norteamericanos, siempre ávidos de novedades, se aficionaron rápidamente al felino abigarrado de graciosa cola.

Los criaderos se multiplicaron, se constituyó un club y se fijaron las reglas, e incluso el bobtail fue admitido en las exposiciones. Pronto atravesó el Atlántico para llegar al Reino Unido, y desde allí se difundió por los demás países europeos. Occidente lo ha descubierto recientemente, la FIFe no lo reconoció hasta 1989, pero, gracias al trabajo de los criadores, la fascinación totalmente oriental de este gato está cosechando muchos seguidores.

El bobtail en Europa

El bobtail es un gato muy popular en Estados Unidos; en Europa, en cambio, no ha hecho su entrada hasta recientemente.
La FIFe (Federación Internacional Felina) lo reconoció en 1989, después de que un criador suizo, Rolf Voehringer, presentara ante la comisión de jueces, en el curso de la muestra de Amsterdam del 20 de noviembre de 1988, nada menos que a 20 sujetos provenientes de su criadero. Ha sido redactado un estándar y ahora el bobtail japonés puede participar y competir por el campeonato en todas las exposiciones.

Un vocabulario más extenso que el de las demás razas

El bobtail es muy original, y no sólo en el aspecto; también su comportamiento es «distinto»: prodiga su amistad a todos los que viven entorno a él. A menudo se dice que el gato tiene un solo amigo; ¡no es su caso! Quiere a su «amo», ciertamente, pero también a quienes lo rodean. Su sociabilidad se extiende incluso a los demás animales. Si el perro lo acepta, se convierte en su compañero de juegos. El pajarillo en la jaula, el pez en el acuario, no deben temer otra cosa que un poco de curiosidad. Acepta la presencia de otros gatos en casa, a condición de que den pruebas del mismo deseo de acuerdo. Su lenguaje es riquísimo; utiliza en sus maullidos numerosas entonaciones personales y mira a su interlocutor con aires de preguntar: -“Me entiendes?».

La vida familiar del gato «mi-ké» es verdaderamente perfecta. Papá y mamá gato con sus cachorros llevan una existencia tribal, hasta el punto de que los demás bobtail pueden ser acogidos sin el más mínimo fastidio o embarazo. Los pequeños duermen apretados unos contra los otros, bajo la vigilante mirada del jefe de familia. El amor materno de estas gatas se pone como ejemplo: brillan en bondad y en devoción, no dejan nunca a sus cachorros, los atienden, los limpian y. en cuanto son más grandecitos, los educan y los guían con tranquila firmeza, manteniendo una equilibrada igualdad entre ellos. Los pequeños son muy precoces respecto de las demás razas, son fuertes, robustos y muy curiosos: ¡a las tres semanas ya empiezan a explorar el mundo!

gato bobtail japones

Refinado en todo, el bobtail es también un fino gastrónomo. Es bueno ofrecerle a menudo pescado, después de haberle quitado con cuidado las espinas, en vez de carne. Si se le acostumbra desde pequeño a comer un poco de verduras que no sean en conserva, si tiene siempre a su disposición una escudilla de agua fresca y si se le suministra leche en pequeñas cantidades se mantendrá en plena forma. El pelaje debe cepillarse al menos dos veces por semana. El bobtail es un gato singular, musculoso, esbelto, muy elegante, de expresión enigmática y de perfil (como dice nuestro estándar) indiscutiblemente japones. Si está en reposo, sentado sobre las patas posteriores, puede engañar al observador menos atento, pero en cuanto se alza, con su gracia particular provoca una fascinación oriental.

Modifica la longitud de su cola

Sus patas posteriores son largas y da la impresión de caminar deslizándose, pero sobre todo pone en evidencia su minúscula cola. Esta característica es aún más asombrosa si se piensa que (por una fuerte emoción, por ejemplo) el gato está en condiciones de modificar su aspecto. En estado normal, las vértebras caudales están replegadas las unas sobre las otras y forman una borla de unos cuatro centímetros de longitud; pero si se estiran, la cola puede alcanzar una longitud de doce centímetros. Semejante situación parece no gustar al gato: inmediatamente se apresura a devolver a su apéndice caudal su «forma normal».

El gato, personaje de leyenda

El gato aparece con diversas apariencias en las leyendas japonesas y, habitualmente, para hacer servicios al hombre.
Ha sido representado como mercader, anciano venerable o muchachita, y ha llegado a prestar sus facciones para ayudar a los oprimidos y a los injustamente perseguidos. Numerosas estampas japonesas representan, en diversas actitudes, a una pareja de gatos en fuga. Es la ilustración de una historia muy popular en Japón.

Dos jóvenes que se amaban profundamente, al no poder casarse porque sus respectivas familias se oponían, decidieron huir juntos, cosa que en aquellos tiempos se consideraba un delito muy grave. Unidas por un mismo odio, las respectivas familias no dudaron en pedir a las autoridades que persiguieran a los fugitivos y los mataran sin ningún proceso. Los desafortunados enamorados no conseguían encontrar un refugio. Estaban a punto de ser alcanzados y ajusticiados cuando un dios sintió piedad… y los transformó en una pareja de gatos: desde entonces pudieron amarse libremente.

Otro gato japonés

El bobtail no es el único gato típicamente japonés. Se conoce, aunque se trata de un descubrimiento reciente, el gato de Iriomote. Iriomote es una pequeña isla perteneciente al archipiélago de las Ryukyu. que se hizo célebre durante la Segunda Guerra Mundial por la sangrienta batalla desarrollada entre norteamericanos y japoneses en la isla de Okinawa. Protegida por altas escolleras casi insuperables, Iriomote está deshabitada. En 1967 el gobierno japonés decidió enviar allí una misión científica que instaló un campamento. Los participantes en la misión se dieron cuenta de que en torno al campamento, por la noche, rondaba un animal; las pocas huellas que dejaba podían pertenecer a una bestia de talla pequeña, por ejemplo a un gato. Esperaron a una noche muy oscura para tender una trampa al misterioso visitante. Se apostaron silenciosamente y de pronto encendieron los faros: ¡y vieron que se trataba verdaderamente de un gato!

gato Iriomote
Gato de Iriomote

Fueron capturados muchos ejemplares, pero el descubrimiento provocó tal oleada de curiosidad en Japón que el gobierno debió adoptar severas medidas de protección, prohibiendo todas las visitas a la isla. El gato de Iriomote se presenta como un félido de talla media, de un peso de 4 o 5 kilogramos, de pelaje manchado y con la cola muy densa. El morro es alargado y las orejas son pequeñas y redondas. El pelaje es denso, y el color, gris-pardo. Se piensa que este gato salvaje se remonta a la prehistoria; este descubrimiento permitiría plantear nuevas hipótesis sobre el origen del animal.

El estándar

Porte general
El bobtail es un gato de talla mediana, con una línea y una osatura bien desarrollada, musculoso, aunque debe tener un aspecto más longilíneo que macizo. La cola debe parecerse a la del conejo: los pelos, más largos y densos que los del cuerpo, se adelantan hacia el exterior y dan la impresión de un pompón.
Cabeza
Tiene la forma de un triángulo equilátero casi perfecto. Los pómulos son altos. El stop es marcado, la nariz larga, bien dibujada. Las orejas son grandes y están bien separadas. Los ojos son ovalados, bien abiertos y vivaces.
Cuerpo
Largo y elegante, bien proporcionado y musculoso. Las extremidades son largas, delgadas y altas, y deben parecer finas y frágiles. Las patas posteriores son sensiblemente más altas que las anteriores. Los pies son ovalados y tienen cinco dedos delante y cuatro detrás.
Pelaje
De longitud media, el pelo es suave y sedoso sin subpelo evidente. El bobtail es un gato que pierde poco pelo.
Color
El más buscado coincide con los tradicionales gatos japoneses: el «mi-ké» o tricolor negro, rojo y blanco. La nariz, las almohadillas y el color de los ojos deben estar en armonía con el color del pelaje. Otros colores: blanco puro, negro, rojo, negro y blanco, rojo y blanco, tortuga. Se admiran otras coloraciones con manchas, pero no se aceptan los pelajes con patrón siamés o con el «color» abisinio.
Defectos
Una cabeza corta y redonda. Hueso de la cola ausente o demasiado alejado del cuerpo; una cola sin penacho o con un penacho precedido por 3 o 4 centímetros de cola normal en vez de comenzar en la base.
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