22 abril, 2021
Diabetes felina

Lo primero es decir que con una dieta adecuada, un poco de ejercicio e insulinoterapia se puede controlar la salud de un gato diabético y que éste tenga una vida plena, larga y normal, al igual que cualquier otro gato.

Desgraciadamente hay gente que cuando diagnostican a su gato de diabetes los sacrifica, por no tener tiempo o ganas de luchar con ellos para controlar los niveles de glucosa.

Siempre es una pieza clave el poder contar con un buen veterinario, que sepa informar correctamente sobre esta enfermedad.

¿Qué es la insulina?

La insulina es una hormona producida por el páncreas que controla el azúcar en sangre, la cual transporta las grasas a los músculos y las células hepáticas donde se utiliza como energía. Sin embargo en el gato diabético, su páncreas no la produce (hiperglucemia) y es por eso que hay que introducirla externamente.

¿Qué es la diabetes mellitus?

gato, test de diabetes
A nuestros amigos se les puede controlar el azúcar igual que a nosotros mismos

La diabetes mellitus es una enfermedad que se produce por la elevación en los niveles de glucosa en sangre.

Se da la casualidad de que la diabetes tipo II felina, es muy similar a la diabetes tipo II humana, y que produce las mismas complicaciones.

La diabetes es una enfermedad que en humanos es de por vida. En cambio en un mínimo porcentaje de felinos tras varios años de tratamiento con insulina, se han curado del todo y han dejado de necesitar su tratamiento con insulina y su alimentación especial para diabéticos.

¿Qué desencadena la diabetes?

La diabetes tipo 2 (diabetes mellitus) es provocada por una deficiencia absoluta o relativa de insulina y esa deficiencia puede desarrollarse por distintas razones: alteraciones en el páncreas, la administración de altas dosis o durante largo tiempo de cortisona. La cortisona puede favorecer la aparición de diabetes, ya que es una hormona antagonista de la insulina.

También por los tratamientos para la inhibición del celo en las gatas (tanto pastillas como inyecciones), siendo éstas incluso más peligrosas que la cortisona, ya que la progesterona tiene más alto efecto antagonista de la insulina.

Esta enfermedad crónica puede aparecer como consecuencia de algunos de estos tratamientos (conocida como diabetes secundaria) que desaparece al cabo de un tiempo de suspender la medicación que la produce.

¿Qué signos muestran los gatos con diabetes?

diabetes-en-gatos
  • Quedarse parados encima del bebedero.
  • Sed excesiva
  • Incremento de la micción
  • Hambre
  • Pérdida de peso
  • Fatiga
  • Visión borrosa
  • Mal estado del pelaje

Un signo clásico en los gatos diabéticos es su forma de caminar, lo hacen en la llamada posición “plantígrado”. Es decir, el gato camina sobre sus corvejones traseros, en lugar de caminar sobre las patas.

Para obtener un diagnóstico definitivo de la diabetes mellitusel veterinario analizará los niveles de glucosa en sangre y de glucosa y cuerpos cetónicos en la orina del gato durante varios días.

Unos niveles persistentemente elevados de glucosa en sangre, junto con glucosa en la orina implican normalmente que el gato padece diabetes.

Un gato que tiene el nivel de glucosa en sangre por encima de 150mg/dl posiblemente sea diabético

Existen medidores de glucosa (glucómetros), que son los mismos que se usan en personas y que nos ayudarán a medir la glucosa en casa, así evitamos al gato las continuas visitas al veterinario, con el consiguiente estrés que hacen que sus niveles de glucosa suban y den mediciones erróneas.

Cualquier gato puede tener diabetes, siendo los gatos obesos y/o mayores los más susceptibles a tenerla.

El hipertiroidismo y el fallo renal tienen los mismos síntomas que la diabetes: mucha sed, orinar mucha cantidad, apetito aumentado aunque generalmente pierden peso.

La alimentación de un gato diabético debe ser exclusivamente medicada, alta en proteínas, baja en grasas y de alto contenido en fibra, éstas son algunas de las características que tiene la comida especial para gatos diabéticos.

Hipoglucemia

Síntomas que nos indican que el gato puede estar sufriendo una:

  • Encontrarlo tumbado sobre su propio vómito, si eso sucede debe levantarlo con cuidado dejarlo de pie para ver si se sostiene, si no es así y vuelve a dejarse caer, es síntoma de que está teniendo una hipoglucemia.
  • Si al andar pierde el equilibrio, se balancea como si fuera a caerse y parece que le cuesta mover las patas de atrás.
  • Si orina, defeca y vomita al mismo tiempo.
  • Si mira alrededor con la vista perdida y parece desorientado.

En estos casos lo que se debe hacer es darle un poco de miel, mejor untándole las encías y salir inmediatamente hacia el veterinario más cercano.

Las hipoglucemias suelen darse sobre todo al principio del tratamiento, cuando aún no está ajustada la dosis de insulina que necesita el gato.

Nunca hay que ponerle a un gato más dosis de insulina que la que le corresponde.

Y muy importante, nunca ponerle insulina en mínimo las 24 horas siguientes a sufrir la hipoglucemia.

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